El mundo está inundado de deuda

El mundo está inundado de deuda

De acuerdo con un reciente informe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), el mundo está hoy más endeudado que antes del estallido de la crisis financiera de 2007. La deuda de los hogares, empresas, bancos y gobiernos de todo el mundo totalizaba alrededor de 245.3 trillones de dólares a finales de marzo de este año, equivalente al 320% del PIB mundial. Este nivel de endeudamiento supera el que se alcanzó en el último trimestre de 2007, cuando llegó a 142 trillones de dólares, equivalente al 269% del PIB mundial de ese año. O sea, más que reducir la deuda, en los últimos once años, la deuda del mundo se ha incrementado en más de 100 trillones de dólares.

En término de su composición, el nivel de endeudamiento de marzo de este año presenta un cambio importante en comparación con el de 2007. En este último año, el 77% de la deuda mundial correspondía a deuda del sector privado (sector financiero, empresas y hogares), y el restante 23% correspondía a deudas de los gobiernos. Ahora, el 73% corresponde a deuda privada y el 27% a deuda de los gobiernos, cambio que se explica por los estímulos fiscales que los países pusieron en marcha para superar la gran recesión que se produjo como consecuencia de la crisis financiera de 2007-2008, que llevó a muchos gobiernos a aumentar la deuda pública. A esto contribuyó la política de relajación monetaria puesta en marcha por los bancos centrales.

Sin embargo, los resultados de las políticas mencionadas, que han llevado la deuda mundial al nivel mencionado, no han sido del todo halagüeños. Veamos lo ocurrido entre 2007 y 2018. La Zona Euro apenas creció 0.84%, promedio anual, pero la deuda pública creció en esos once años de 65% del PIB a 85% del PIB. Japón, por su parte, solo creció 0.64%, promedio anual, y su deuda pública se incrementó de 175% del PIB a 237% del PIB. En los Estados Unidos, su economía creció 1.6% promedio anual y su deuda pública aumentó de 65% del PIB a 106% del PIB. En cuanto a China, su tasa de crecimiento anual ha venido cayendo de manera importante desde 14.2% en 2007 a 6.6% en 2018, mientras su deuda se incrementaba de 29% del PIB a 50% del PIB.

Dado los pobres resultados en término de crecimiento y el anuncio de una posible recesión en lo inmediato, se proyecta un nuevo ciclo de relajación monetaria por parte de los bancos centrales lo que podría impulsar, como lo señala el IIF, “una mayor acumulación de deuda en todos los ámbitos, socavando los esfuerzos de desapalancamiento y reavivando la preocupación por los vientos en contra del largo plazo para el crecimiento mundial”. A esto hay que prestarle atención.

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